lunes, marzo 16, 2009

Diez cosas que no sabías sobre Plutón

El 13 de marzo de 2009 se cumplieron 79 años del anuncio del descubrimiento de Plutón. En aquel momento se lo consideró un planeta, hoy ya no es tal. No importa si algunos siguen creyendo que Plutón es un planeta, otros que es un mero planeta enano —como yo— o una bola de hielo (clic en la imagen para ampliarla; crédito Poor Pluto de Mathias Pedersen), o si para la mayoría el nombre sólo se parece al de un personaje de dibujos animados, porque aún así es un cuerpo astronómico muy interesante. Y hoy en día los astrónomos saben mucho más sobre este planeta enano que en 1930.

Estas razones llevaron a Phil Plait —defensor de la planetidad de Plutón— a publicar todo lo que se sabe sobre Plutón en diez breves secciones, como en su momento hizo con la Galaxia de la Vía Láctea. Por mi parte, como las estadísticas del blog dicen que el tema de Plutón interesa y bastante, me pareció una buena idea ir traduciendo y publicando estas secciones durante los próximos días.


El descubrimiento de Plutón

Plutón fue en realidad detectado en 1919, pero nadie lo advirtió.

El cielo, para repetir una frase de Dave Bowman, está lleno de estrellas. La búsqueda de algo tan pequeño y distante como Plutón no es una tarea fácil. Sin embargo, hoy es mucho más sencillo de lo que solía ser, puesto que es posible programar telescopios para recorrer sistemáticamente el cielo y detectar automáticamente cualquier cosa que se haya movido.

Pero en aquellos días —en 1930, cuando Clyde Tombaugh descubrió a Plutón, o antes— era mucho más difícil. Los telescopios se guiaban a mano. En vez de detectores digitales se utilizaban placas de cristal gigantes rociadas con emulsión fotográfica. No tenían tanta sensibilidad como los instrumentos modernos. Tomaba horas conseguir una buena exposición e incluso un objeto tan débil como Plutón estaba cerca del límite de visibilidad.

Durante décadas los astrónomos habían propuesto la existencia de un noveno planeta: en particular, algunas observaciones de Neptuno señalaban que había algo extraño en su órbita, como si un cuerpo desconocido lo estuviera atrayendo —esto terminó siendo erróneo, ver la clase de los plutoides—. En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, los astrónomos rastrearon el cielo buscando ese planeta misterioso y tomaron numerosas fotografías de la región en la que se creía que podría estar el supuesto planeta.

Y lo encontraron. Pero no se dieron cuenta.

Cuando se descubre un objeto, los astrónomos lo observan durante un tiempo para determinar su órbita. Cuanto más se lo observa, mejor se comprende la órbita del objeto. Una vez determinada la órbita, es posible usar cálculos matemáticos para establecer no sólo donde estará en el futuro —efectuar una predicción— sino también donde ya estuvo —una retrodicción—. Se descubrió, al retroceder por la órbita de Plutón que éste había salido en unas fotografías tomadas en diciembre de 1919 y enero de 1920 —las imágenes de Plutón que llevaron al descubrimiento de Tombaugh se tomaron el 21, 23 y 29 de enero de 1930, y éste lo descubrió en febrero del mismo año—. Este asunto tiene su aspecto irónico porque las placas más antiguas se tomaran específicamente para descubrir el planeta, pero por alguna razón los astrónomos de aquella época no lo vieron.

También es posible que Plutón haya sido visto incluso antes. Después de todo, se sabe que Galileo vio a Neptuno mucho antes de que este planeta fuera descubierto. En uno de sus dibujos, lo que identificó como una estrella era en realidad el séptimo planeta, pero no se percató de su movimiento. Una pena. Si se hubiera dado cuenta, habría sido famoso.

Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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