lunes, abril 21, 2008

Una reparación de urgencia en la Luna

Una anécdota de la Apolo XVII publicada hoy por la NASA (en inglés), en la que se resaltan los méritos de la cinta adhesiva multipropósito o duct tape.

El 11 de diciembre de 1972, los astronautas Gene Cernan y Jack Schmitt acababan de alunizar el módulo lunar "Challenger" en un hermoso valle rodeado de montañas llamado Taurus-Littrow, en el borde —¿o tendría que decir orilla?— del Mar de la Tranquilidad. En un descuido, a Cernan se le cayó un martillo sobre el guardabarros derecho del buggy lunar o rover, rompiéndolo. Debían arreglarlo o no podrían usar el buggy (*):

Cernan: —Okay. No puedo decir que sea un experto en reparar guardabarros, pero sí estoy seguro que no quiero salir sin esta pieza. Le voy a poner un par de trozos de la tradicional cinta adhesiva... (y) veré de asegurarme de que se quede en su lugar.

A pesar de sus gruesos guantes, Cernan se las ingenió para desenrollar y cortar los trozos de cinta que necesitaba, pero el polvo lunar frustró su primera reparación:

Cernan: —... la cinta no quiere quedarse pegada. (En un informe de vuelo posterior lo explicó: —Como había polvo en todo, cuando lograba desenrollar un trozo de cinta lo primero a lo que la cinta se pegaba era al polvo; y luego no se pegaba a nada más.)

En el segundo intento le fue mejor. —¡Terminé! —alardeó Cernan—. Si el guardabarros se queda en su lugar... voy a querer alguna clase de premio a la reparación.

Y con eso, realizaron su primer recorrido por la superficie de la Luna.

(Imagen ampliada.) Pero luego las cosas se complicaron y terminaron perdiendo un trozo del guardabarros. Al día siguiente y con el asesoramiento brindado desde Houston, reemplazaron la parte faltante del guardabarros con cuatro capas de cinta adhesiva unidas. Esta última reparación fue suficiente para que el buggy pudiera cumplir con todas las misiones previstas.

(*) Cuando el buggy se desplazaba por la superficie lunar, levantaba una nube de polvo. Sin el guardabarros, el buggy hubiera sido regado con una arena oscura y abrasiva. Esta habría oscurecido los blancos trajes espaciales, haciéndolos absorber peligrosamente el implacable sol lunar, y los astronautas se sobrecalentarían en su interior. Además, cuando se vieran obligados a limpiar las viseras, el polvo de afilados bordes podría marcar el vidrio, lo que haría más difícil la visión exterior de los astronautas. El polvo lunar también tiene una capacidad misteriosa para meterse en las bisagras, cierres y empalmes, inutilizándolos.

Vía Boing Boing. Más información y fotos en la página de la NASA enlazada arriba (enlaces en inglés).

2 Sofismas:

El mar. abr. 22, 01:00:00 a.m. 2008, Blogger Christian escribió...

Una anécdota muy curiosa.

"El polvo lunar también tiene una capacidad misteriosa para meterse en las bisagras, cierres y empalmes".

Si has dormido alguna vez en un pajar te darás cuenta de la similitud. Amaneces con paja hasta en la ropa interior.

 
El mar. abr. 22, 06:02:00 p.m. 2008, Blogger el sofista escribió...

No, no tuve el gusto, pero sí en estos días unos incendios cerca de Buenos Aires nos llenaron de humo; por más que cerraras la casa, siempre entraba humo.

La nota de la NASA apunta justamente a los problemas con los que tendrán que convivir las los futuros exploradores o colonizadores lunares.

 

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