Año: 1572.Científico: J. Sluperius.
Publicado en: Fossils: Evidence of Vanished Worlds de Yvette Gayrard-Valy.
Créanlo o no, el animal que inspiró esta representación tan fea es un vegetariano muy manso: el elefante. Este grabado de un cíclope, realizado en el siglo XVI, mantuvo vivo un mito que había comenzado unos dos mil años antes, cuando los antiguos griegos supusieron que los grandes cráneos que habían hallado eran los restos de seres gigantes y que las aperturas nasales centrales formaban la órbita del único ojo.
Fuente: Strange Science (en inglés).
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jeje.
ResponderBorrarotro que Grendel en Beowulf.
se los voy a copiar a mi profesora de ¨literature¨...
Por lo feos que son, parecen primos...
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